Se supone, o al menos supongo yo, que la diplomacia esta para apagar fuegos no para prenderlos. Pues esto es precisamente lo que ha hecho el embajador de Venezuela en España,Julián Isaías Rodríguez, al afirmar que las declaraciones de los dos etarras detenidos en España y que afirmaban habían sido entrenados en Venezuela fueron hechas bajo coacción, presión o tortura de la policía española.Creo que para diplomáticos así es mejor no tenerlos. Luego dijo que se malinterpretaron sus palabras, ¿malinterpretar?, pero si lo dijo clarito. La propia prensa venezolana se le ha hechado encima tildándolo de “embustero de siete suelas” convertido en “raqueta de tenis” del Gobierno venezolano.También la oposición le ha llamado al orden y exige que se marche por donde a venido.
Todos han clamado en su contra excepto el mismo de siempre, el Gobierno, que no ha respirado. Al igual que con el caso de Melilla, no hablar por no ofender o mejor dicho hablar para decir que confían a ciegas en el Gobierno de Hugo Chavez,¡como para fiarse!.
Lo mejor será que el presidente venezolano Hugo Chávez aclare si tiene o no relación con ETA de una manera seria y no se limiten a decir que ¿como podemos fiarnos de las declaraciones de dos terroristas? Pues podían haber dicho que se entrenaron en Albania,por ejemplo, pero dijeron Venezuela, ¿o no?.
Esperemos que se aclare pronto el asunto este,pero lo obvio es que como el Gobierno de Zapatero no se ponga firme en las relaciones internacionales nos van a tomar (si no nos toman ya) por el pito del sereno y al final nos tiraran hasta de nuestro propio país entre unos y otros...


