Se trata de una novela que te engancha y despierta interés desde el principio. A pesar del título,no es un libro para "beatos" y esta abierto a toda clase de públicos.Su autora, Joan Brady, es norteamericana, y vive y trabaja en California. Partiendo de una sociedad en la que el culto al cuerpo y a la juventud son casi un dogma de fe, Brady profundiza en las falsas necesidades que la cultura occidental impone, buscando rescatar un concepto antiguo y perdido: la felicidad.
El libro es una mezcla de fantasía, amor,y espiritualidad. La protagonista, Christine es una chica de treinta y siete años y una figura que no se ajusta a los cánones de belleza, con pocas esperanzas de encontrar al hombre con quien compartir su futuro. Hasta que se encuentra con un "tipo" que dice ser Dios y además se ajusta perfectamente a lo que ella estaba buscando en un hombre. Este le dicta unos patrones de conducta o comportamiento, a modo de mandamientos,acordes con nuestro tiempo, que poco a poco van a cambiar la forma de vida de Christine de un modo profundo, haciendo de ella una mujer distinta y libre.
Al leerlo te das cuenta de que muchas veces buscamos en la vida algo imposible,preocupándonos excesivamente por situaciones carentes de importancia,sin saber que el camino hacia la felicidad empieza y acaba en nosotros mismos. Libro que a la vez de sencillo es intenso, donde te hace reflexionar si no merece la pena dar un giro de 360 grados a nuestros hábitos.
Además el libro dispone de una segunda parte, Dios vuelve en una Harley: El Regreso.