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domingo, 22 de enero de 2012

Tengo nuevo uniforme


No es muy elegante,pero eso si va preparadito para que te den...



sábado, 14 de enero de 2012

El topo

La alta administración del Consell tiene un topo. Alguno de sus funcionarios pata negra confrontado a su enésimo marrón de sacar las castañas del fuego al Ejecutivo ha conseguido por fin introducir el veneno de plutonio en el cuerpo de la Generalitat. Si las medidas de ajuste de la Administración Pública valenciana las hubiera redactado una potencia enemiga, no las habría hecho peores. Si estuviéramos en la época de la Guerra Fría, nuestro agente presentaría a sus jefes moscovitas un magnífico regalo de Reyes.

En un presupuesto de casi 15.000 millones de euros, de los cuales más de 750 millones se dedican a pagar la deuda, 269 a la Ciutat de les Arts i les Ciències, 164 a la Societat de Projectes Temàtics, 27 al aeropuerto de Castellón y 23 al Circuit del Motor i Promoció Esportiva, se podrían haber recortado 271 millones de muchos sitios. Nuestro hábil espía ya sabe que tenemos prohibido dejar de pagar la deuda o pedir una moratoria para auditar si es legítima. En el Estado español sería «anticonstitucional», gracias a uno de los más vergonzosos episodios de la historia democrática española, perpetrado durante las vacaciones de agosto. Así es que el agente ha conseguido sacarlos del lugar donde más daño va a hacer.

El colectivo de funcionarios está muy desacreditado. Algunos se lo han ganado a pulso y la mayoría lo sufren como un eslogan facilón de origen decimonónico, aunque saben que procede de la falta de democracia en el empleo público, en el que un control jerárquico incompetente cercena una auténtica gestión para y por los ciudadanos. Un descrédito que resiste mal ante los intereses privatizadores de los defensores del adelgazamiento del estado.

Pero dentro de este colectivo, los que menos sufren este estigma son los profesionales de la educación y la sanidad y los jóvenes servidores públicos con contratos interinos. Si se preguntara a la gente «como Dios manda» y provista de «sentido común», que constituye el granero electoral del partido gobernante, les dirían que lo último en lo que hay que ahorrar es en médicos y médicas, profesores y profesoras y en estos chicos y chicas tan simpáticos y bien preparados que tan bien nos atienden. Pues es justo a estas personitas a las que se le va rebajar el sueldo por diferentes procedimientos.

Si a esto se añade el abandono a su suerte ya consumado de la precaria red de bienestar social, nos encontramos con que sanidad, educación y servicios sociales, que deberían incrementar sus presupuestos durante la crisis para remediar sus estragos, son los que van a liderar el ahorro. Y además, atacando no a sus recursos materiales, sino a su capital humano que es su activo más valioso. Y de una rentabilidad que sorprende y que nos permite con un gasto ridículo, mantener, por ejemplo, una sanidad pública (que era) de las mejores del mundo. Así es que igual nuestro topo es un agente doble y también trabaja para el capital financiero interesado en degradar lo público que es el último territorio que le queda por colonizar y explotar.

En cualquier caso, va a ser un ahorro que nos va a salir muy caro.


Mikel Munárriz
Vicepresidente de la sociación Española de Neuropsiquiatría profesionales de Salud Mental

Fuente: [Diario Levante]


miércoles, 4 de enero de 2012

De funcionarios y tal...

Me ha llegado recientemente por mail esta carta escrita por un funcionario, aunque igual ya la tenéis muy vista, para los que no la hayan leído aquí la dejo:

"Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.


Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsables de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino del diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: Ellos? No. Nosotros? Si. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Si.


La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.

La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... tachan...los funcionarios.

Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.


Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-birloque, en culpables de la crisis.

Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.

PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: "váyase usted a la mierda, hombre, a la puta mierda."

sábado, 10 de julio de 2010

Señor Zapatero,saque su mano de mi bolsillo

Aunque ya hace tiempo que se acordo por parte del Gobierno el recorte a los funcionarios y quizás penseis que ya se ha hablado demasiado del tema, yo como afectado,no me resigno a dejar de hacerlo si tengo ocasión. Esta vez se trata de una carta publicada el pasado 19 de mayo en El Mundo y que aquí teneis entera:

"Verá señor Zapatero, es un hecho que usted es un gestor incompetente; para confirmar que nos está gobernando de forma soberbia e irresponsable sólo hay que echar una mirada al calendario y comprobar cuándo comenzó la crisis y cuánto tiempo ha tardado usted en aceptarlo. Al final han sido necesarios unos tirones de oreja multicolores para que se le encienda la bombillita y saque usted sus medidas de recuperación, medidas que arrancan a su paso todos y cada uno de los pétalos rojos de la rosa socialista.

Nos baja usted el sueldo a los trabajadores públicos en un mínimo del 5% seguido de congelación. La imagen Mingotiana del funcionario español es la de un señor bajito y de pelo graso, ocioso y al otro lado de una ventanilla que dice "vuelva usted mañana". Fíjese bien, el empleado público es ese médico de familia que tiene tres minutos para solucionar cada paciente, ese cirujano que ahora mismo trabaja a corazón abierto, el celador que empuja con mimo la camilla de un prematuro que pasa a planta, la enfermera que lleva un analgésico a un paciente con dolor, la auxiliar que ayuda a un anciano a ir al baño, la profesora que enseña a leer a los adultos del mañana, el soldado en ayuda internacional, el policía que se juega la vida en una redada antiterrorista, el bombero que entra en una casa en llamas. Nos viene usted a meter la mano al bolsillo a los que mantenemos lo más básico de este país, el bienestar social.

Lo más curioso de esto es que somos el grupo que nunca nos beneficiamos de la bonanza económica anterior, somos el grupo que pagamos impuestos con la mayor transparencia (quizás el único), somos los que de ninguna manera hemos contribuido a la crisis que nos ahoga y somos, por el carácter de nuestro trabajo y sin que se nos exija más, los más solidarios.

Verá señor Zapatero, le voy a contar lo que usted debería ya saber del sector sanitario; imagino que será parecido para Defensa, Ministerio de Interior y el sector de la enseñanza, pero no lo sé. Queda muy bien decir que los funcionarios son privilegiados porque su trabajo es fijo y sus sueldos dignos. Le animo a que se pase por cualquier hospital o centro de salud y pregunte a mano alzada cuánta gente tiene un contrato fijo, le sorprenderá saber que una mayoría tienen contratos absolutamente basura, de meses, semanas e incluso horas, que priman los contratos por sustituciones, eventuales y de guardias.

Debería usted tener en cuenta que los sueldos de las auxiliares y los celadores no superan en mucho los mil euros y el de las enfermeras ronda los 1.800 y que los médicos trabajan con una presión asistencial insostenible y, a pesar de demostrar continuamente su enorme capacidad profesional al nivel de los mejores del mundo, ganamos de media un 40% menos que muchos colegas europeos. Ahora dígame qué es lo que nos hace dignos del privilegio de levantar nosotros solitos España, a qué debemos el honor de su populismo barato.

Verá usted señor Zapatero, los recortes intensos y parcialmente necesarios que va a hacer a las compañías farmacéuticas tienen un efecto doble del que nadie está hablando. Usted debería saber que los médicos de este país se mantienen al día, aprenden nuevas técnicas quirúrgicas, nuevos procedimientos médicos, etc. gracias a la financiación de estas compañías. Un administrativo que acude a un curso, lo hace para escalar en el sistema, un médico que acude a un curso lo hace por el beneficio de sus pacientes. ¿Se va usted a hacer cargo de esto o simplemente considera un daño colateral más que la medicina española se estanque?

Verá usted señor Zapatero, yo no tengo ni idea de economía nacional pero el sentido común me indica que donde tiene que recortar usted es en lo superfluo, en lo que no hace falta. Antes de meterme a mí la mano en el bolsillo mire más allá de lo facilón y recorte lo que realmente sobra, las ineficiencias y duplicidades de las Autonomías, las subvenciones a partidos y sindicatos, los Ministerios de competencias dudosas como el de Igualdad, las inyecciones multimillonarias de ayuda a los bancos, el exceso de vicepresidencias, los defraudadores a hacienda, el paro encubierto y toda la economía sumergida, la entrada incontrolada de inmigrantes cuando la tasa de desempleo es del 20%, las subvenciones al cine, las subvenciones a energías renovables, las ayudas al exterior o los asesores políticos.

Y si tiene usted un ápice de sentido común, pare usted la majadería de usar traductores en el senado, no sólo va a traer un gasto millonario sino que nos va a convertir en el hazmerreír del mundo. Tenemos la riqueza de varias lenguas y la ventaja de una lengua común, no cree barreras que no existen en aras del buenismo político.

Verá usted Señor Zapatero, le voy a confesar algo: yo no he votado nunca en unas elecciones, simplemente porque nunca me he sentido y nunca me sentiré representada por ningún partido político. Usted me obliga a romper algo que considero un principio y un derecho; usted me va a obligar a votar en las próximas elecciones por necesidad, por defender lo que es justo y esto va mucho más allá del 5% que yo daría gustosamente si usted hubiera hecho las cosas de otra manera. Yo no he retornado a mi país para observar impasible cómo la ineptitud de su gobierno lo destroza. Mi voto, señor Zapatero, no irá a favor de nadie sino en contra de usted. "


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Mónica Lalanda lleva más de un año en España tras pasar los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en la unidad de Urgencias del Hospital General de Segovia.

lunes, 31 de mayo de 2010

La pelicula de los funcionarios



viernes, 28 de mayo de 2010

La dictadura del funcionariado

A raíz de un artículo publicado por M. Martin Ferrand en un periódico son numerosas las respuestas que se pueden encontrar en diferentes foros y blogs,pero me quedo con estas dos que me han llegado por mail (puede resultar un poco largo,pero creo que vale la pena) :


"Sr. Martín Ferrand son muchos ya los comentarios despectivos y miserables que se están lanzando contra los funcionarios, esa casta, como usted los llama de la que yo formo parte. Pero es precisamente su artículo de opinión, por venir de quien viene, todo un profesional del periodismo, al que yo, sinceramente creía, objetivo y sensato, el que me ha encendido sobremanera y no quiero pasar por alto mi oportunidad de respuesta porque no ha podido ser más subjetivo, más insensato y sobre todo, más erróneo en sus planteamientos contra nuestra ?casta?.

En primer lugar, ni yo ni ninguno de los muchos compañeros a los que trato nos sentimos ni tenemos porqué sentirnos servidores de nadie, y mucho menos queremos ser servidos. Le aclaro que en mi declaración a Hacienda no consta que sea servidora de nadie, sino una empleada por cuenta ajena; en este caso, mi empresa es la Junta de Andalucía, a la que accedí por cierto tras unas duras oposiciones y que tras, 25 años de servicio como Administrativa (es decir 8 trienios), teniendo un complemento de exclusividad que me obliga a trabajar, como mínimo, 110 horas más al año que al personal que no lo tiene y gestionando un Negociado, cobro 1.500 ?, de los cuales usted se cree muy dueño de rebajar un 20%.

Comenta que por la crisis es el funcionariado el que tiene que ver disminuidos sus ingresos, ¿por qué?, ¿es que en épocas de vacas gordas el Gobierno hace conmigo reparto de beneficios? ¿Está usted quizás dispuesto a darme algo de sus ingresos cuando éstos sobrepasen lo que habitualmente cobra? ¿Está dispuesto acaso a hacerlo algún profesional libre de este país?

Le pongo un ejemplo muy concreto. Un vecino de mi bloque, trabajador de la construcción, tan discreto en ingresos como yo hasta el boom urbanístico, ha podido invertir y comprar 2 pisos más en Sevilla capital. Es cierto, ahora está en paro y yo y toda mi "casta" hemos contribuido a que pueda cobrar el subsidio de desempleo, porcentaje que pagamos todos los meses aunque a nosotros no nos haga falta, pues jamás lo cobraremos.

Además, usted pretende rebajar mi sueldo un 20% para repartir con él y muchos como él que ahora no les va bien. ¿Hablaría usted para que me cediera uno de sus pisos y así dejar la hipoteca del único pisito que poseo y que me está quitando el sueño? Los dos creemos que él no estaría dispuesto, ¿verdad?. Pues yo tampoco a darle un 20% de mi sueldo.

Habla también de que pretendemos vivir sin la incertidumbre que acompaña a otros ciudadanos. Pues sí, Sr. Martín, de eso se trata, aspirar a ser funcionarios es aspirar a poco materialmente en la vida, nunca seremos ricos, pero aspiramos a la estabilidad en el empleo, recurso al que puede aspirar cualquier persona, usted también, aprobando unas oposiciones.

Por tanto, si yo he aspirado a ganar poco y vivir tranquila es un derecho adquirido y no, no me he adueñado de nada ni considero mi puesto hereditario. Mis hijos se lo tendrán que currar y posiblemente más que los suyos, por venir de una familia más humilde o sencilla como quiera llamarlo.

Y es en este punto donde más me enciendo, ¿con qué derecho se cree para proclamar a los cuatro vientos que mis dos hijos (estoy separada) tengan que vivir con un 20% menos de lo que viven? Ah!.., y yo declaro hasta el último céntimo que gano (y todos sabemos que eso no es así en todas las profesiones, pues hay mucha economía sumergida).

Por lo tanto no intente calentarle el ánimo a nadie con el hecho de que son los ciudadanos quienes con sus impuestos me retribuyen, nosotros también contribuimos y mucho a las arcas del Estado.

Y una cosa más, considero el trabajo de esta "casta" mucho más importante para el país que el de su profesión, por ejemplo. Si no escribe un día un artículo no pasa absolutamente nada, pero si mis compañeros de la Sanidad, la Enseñanza, los Cuerpos de Seguridad, Emergencias o Servicios Sociales no acudieran a su trabajo ¿qué ocurriría?En fin, Sr. Martín piense más lo que escribe antes de hacerlo. "


Aquí va la otra respuesta:

"...y, en lo que se refiere a la Sanidad, diré (y hace mucho que quiero decirlo): Llame Ud. a un fontanero, o a un electricista, por ejemplo, un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la madrugada (y relato dos casos auténticos ocurridos con esos dos profesionales).

- ¿Cree que acudirá alguno a su domicilio?
- ¿Cuanto cree que le cobrará?
- ¿Le hará factura o le tendrá que pagar en cash?
además de tener que darle las gracias, aunque al día siguiente fallen las reparaciones.

Yo se lo diré:

- Después de llamar a los de la Compañía de Seguros de su domicilio, no irá nadie. Al día siguiente, tampoco. El primer día laborable se presentará uno que le facilitara el portero de su finca.- Le dirá que, si quiere que repare la avería, le tiene que pagar en mano (creo que a eso se le llama dinero negro).

- Estarán en su casa: uno 7 minutos y el otro 14 minutos

- Le cobrarán: uno 80 euros por 7 minutos y otro 93 euritos por 14 minutos. ¡¡¡ No está mal !!! (Por cierto al electricista se le tuvieron hasta que prestar las herramientas).

Ahora le diré que pasaría si Ud. un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la madrugada se diera una fenomenal torta con su coche (Dios no quiera) después de venir de una fiesta de esas a las que sólo pueden ir los que tienen sus ingresos (aunque, la verdad, ustedes siempre suelen ir de gorra a esos saraos, cosa que no nos ocurre a ningún funcionario de carrera).

- Acudirán la policía y los Servicios de Emergencia (todos ellos funcionarios que tienen la suerte de trabajar ese día).- Le llevarán a las urgencias de un Hospital Público (donde se le admitirá aunque Ud. no tenga cartilla de la S.S.)

- Le atenderán celadores, administrativ@s, auxiliares de enfermería, enfermer@s, divers@s técnic@s, médic@s, etc? (todos ellos funcionarios que también tienen la suerte de trabajar ese día).

- Pongamos que sufre un traumatismo cráneo-encefálico (repito: Dios no quiera). Se le llevará a un quirófano ya preparado y bien limpio (también entran en esta función l@s limpiador@s que también tienen la suerte de trabajar ese día)

- Se le intervendrá durante varias horas esa misma noche (no el día siguiente o el otro). ¿Sabe cuanto cobrará por hora el que más cobrará (en este caso los médicos y neurocirujanos)?

- Alrededor de 15 euros netos. El resto se lo lleva Hacienda (aquí no vale lo del dinero negro) Imagínese lo que cobrarán los demás

¿Sabe qué ocurrirá si la operación no es de su agrado? Ud. (o el electricista o el fontanero de la historia) nos demandará. Iremos todos a los Tribunales y tendremos muchos problemas.

¿Sabe qué ocurre si uno de sus artículos, o la reparación, no es de nuestro agrado?
¡¡¡ NADA !!! Entonces, Sr. Martín Ferrand, ¿sigue opinando que se nos debe bajar un 20 % nuestras retribuciones?

Si es así, a Ud., y a los que piensan como Ud., sólo tengo que decirles:

¡¡¡ Váyanse a hacer puñetas !!! "


Sin palabras.
 
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