lunes, 18 de abril de 2011

No mando ni de mi propio pelo

Estando en la peluquería de unos conocidos grandes almacenes he escuchado esta frase y me ha hecho recapacitar. No es que sea un pijo por cortarme el pelo en este lugar, bueno o quizás sí. El caso es que desde pequeño ya me llevaba mi madre y se ha convertido en rutina, además por mis remolinos en el pelo es el único lugar donde me gusta cómo me lo cortan. Que conste que he probado otros sitios y he salido como oveja trasquilada nunca mejor dicho.Creo que me voy del tema (se me va la “pinza”), seguimos en la peluquería.

Estaba sentado cortándome el pelo y frente a mí un señor más mayor hacia lo mismo. Cuando estaba el peluquero a mitad de la faena, entra una señora -a la que el señor presenta como su mujer- y le da al peluquero unas reseñas de cómo quiere que se lo deje. A lo que el señor responde: “Ya no mando ni de mi propio pelo”.

Pensando sobre esta frase me doy cuenta que las mujeres dominan sobre los hombres desde que nacemos hasta que morimos. Es cierto, me quito el sombrero ante ello, que son más trabajadoras, inteligentes, organizadas y que se yo más que los hombres. Claro está que toda generalización acarrea injusticias.

Desde pequeños son ellas, nuestras madres ,las que nos compran la ropa y nos visten a su antojo.Te vas haciendo un adolescente y a pesar de ese intento de rebeldía es la mama la que sigue comprando la ropa y en muchos casos incluso dejando en la cama la ropa que debes ponerte el día siguiente.

Luego llegan unos años de libertad, con la juventud te pones lo que te da la gana y cómo eres mayor de edad nadie te discute. Lo malo llega cuando tienes novia: “cariño esos pantalones no te sientan bien, o ese corte de pelo no te favorece, o…” y por no discutir (pues tenemos las de perder) te vas dejando guiar y aconsejar hasta que no eres tú, eres lo que tu chica quiere que seas para ella.

Cuando se consolida la pareja,te casas o vivis juntos, ya te creces un poco y vas haciendo algunos pinitos. Te compras algo más de tu estilo a pesar de sus críticas y como dice el otro vas engordando para morir. Ella te deja hacer porque se preocupa de sus hijos que entonces son bastante más importantes que tú.

Pero con el paso del tiempo y cuando los hijos crecen, vuelve a la carga y es ella la que te compra, aconseja y te dice cómo te debes vestir. Y claro no puedes llevarle la contraria porque tras muchos años juntos lo único que no quieres es llevarle la contraria pues...sábado, sabadete solo hay uno y si encima te lo fastidian.

Ya veis todo lo que me ha hecho reflexionar esa simple frase escuchada en una peluquería.

4 comentarios:

miguel dijo...

Por fortuna no tengo ese problema, fundamentalmente porque no hay pelo sobre el que gobernar.
Aunque pensándolo bien es probable que no se atreva a salir debido a que mi mujer me tiene "a raya".
Madre mía, como se entere de lo que digo a sus espaldas seguro que "se me cae el pelo", hablando figuradamente, claro.
Te mando un saludo y una invitación a pasar por el blog que escribo, http://quemecuento-ruizmora.blogspot.com que está consagrado a la ironía y al sentido del humor.

Azules dijo...

Si las mujeres realmente mandásemos sobre el pelo...os depilariais vosotros, y no nosotras... :)

Lourdes dijo...

Pero vamos a ver... Si los "criaturos" no tenéis sentido de la estética, alguien tendrá que deciroslo, no?
Vamos, digo yo...
:))))

Un beso, Juancar!!

Miguel dijo...

Hoy cuando me iba al trabajo, y ya tenía la mano en el pomo de la puerta, he oído un grito desde el fondo del pasillo: "pero cómo te vas a la calle con esta chateta... no ves que no pega ni con cola con estos pantalones..." Y yo, obediente, he dado media vuelta y me he cambiado de chaqueta.

Un abrazo.

 
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